Naciste de la tierra, donde nunca hubo nada . . . solo silencio.
El sol empezo a brillar por tu presencia, alertando al mundo de ti . . . y este te ignoro.
Las noches caian una tras otra y crecia tu ego atormentado, haciendote fuerte en tu interior
maldiciendo al mundo . . . que te ignoro.
Llegaste a la madurez blandiendo la espada de la justicia, dando rienda suelta a tus ideales, tus sueños . . . donde nadie debio entrar jamas.
Batallas grises derramaron pensamientos incoherentes, de aquel pobre loco . . . aquel trobador
que cuenta por todo el mundo . . . Tu valor.