Recorro en el atardecer la orilla del mar y el cielo me da a pensar que llovera.
Sin refugio alguno sigo en mi empeño, por mi camino y el agua de lluvia no se hace esperar...
Llueve sin descanso, sin piedad del pobre caminante que sin rumbo va.
Cada gota no es de agua, solo son sueños no echos realidad ...
Ya entiendo porque , el caminante sin rumbo va .
Si en su melancolia no hay ninguno que lo haga parar, jamas dejara de llover a la orilla del mar . . .
Sin refugio alguno sigo en mi empeño, por mi camino y el agua de lluvia no se hace esperar...
Llueve sin descanso, sin piedad del pobre caminante que sin rumbo va.
Cada gota no es de agua, solo son sueños no echos realidad ...
Ya entiendo porque , el caminante sin rumbo va .
Si en su melancolia no hay ninguno que lo haga parar, jamas dejara de llover a la orilla del mar . . .

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